Microscopio Social México un país de obesos o con sobrepeso

17 de January de 2016
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Microscopio Social

México: un país de obesos o con sobrepeso

Por Héctor Melesio Cuén Ojeda

El 6 de enero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) evidenció que en nuestro país existe una gran desatención y descontrol en la prevención, atención y tratamiento de la obesidad y la diabetes, e igual diagnóstico acerca de estas últimas enfermedades dio la Organización Mundial de la Salud (OMS), que prendió los focos rojos. Todo indica que no hemos entendido la gravedad de ocupar el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos.

En repetidas ocasiones he advertido acerca del problema del sobrepeso y la obesidad en México y, particularmente, en nuestra entidad. En el país, el 73% de los adultos y el 35% de los niños y adolescentes padecen alguna de estas dos enfermedades, lo que significa que 60.6 millones de personas (52%) sufren de esta condición que, como se sabe, es el principal factor de riesgo de discapacidad y muerte. Además, el sobrepeso y la obesidad se asocian principalmente con diabetes, enfermedades cardiovasculares, trastornos óseos y musculares, e incluso con algunos tipos de cáncer.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición indica que una de cada tres personas de entre 12 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad. Además, en la población infantil la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad ascendió un promedio de 26%, lo cual representa más de 4.1 millones de niños con este problema, lo que se agrava cuando apreciamos que también afectan a la población en edad preescolar. Como consecuencia, cada vez más niñas, niños y adolescentes presentan enfermedades que antes eran consideradas exclusivas de los adultos.

Peor todavía: en la actualidad, la diabetes es el mayor problema al que se enfrenta el sistema nacional de salud: es la principal causa de muerte en adultos y la primera causa de demanda de atención médica. Hay más de 10 millones de mexicanos que padecen esta enfermedad. Esto evidencia la debilidad y el fracaso de las campañas emprendidas por las autoridades de salud ante una enfermedad que provoca otros males y que daña también a la economía familiar por el alto costo del tratamiento. De acuerdo con la OCDE, el 60% de los mexicanos carece de un salario fijo, prestaciones sociales y servicios de salud; por tanto, para atender esta enfermedad, el 45% de los recursos económicos sale directamente de los bolsillos, lo que afecta aún más su economía.

Otro problema es que estos padecimientos no son atendidos por las instituciones de salud pública de manera integral, por lo que es difícil que un derechohabiente tenga el tratamiento adecuado, ya sea en el IMSS, ISSSTE, Seguro Popular o centros de salud. La mayoría de las veces estas instituciones no realizan un buen diagnóstico de los pacientes con sobrepeso, obesidad o diabetes; no hacen un estudio sobre su origen, no le dan seguimiento y tampoco ofrecen alternativas para mejorar la calidad de vida o para curar estas enfermedades. Por eso, algunos prefieren atenderse en instituciones privadas, aun cuando su economía es precaria.

Por si fuera poco, la economía del país está en crisis (el peso y el precio del barril de petróleo están a la baja), por lo que no se destinarán los recursos suficientes para combatir estas enfermedades. Para este año el Presupuesto de Egresos Federales se redujo, en este rubro, un 2% con respecto al 2015: se autorizaron 132,216 millones de pesos (2631 millones menos que el año pasado).

Es muy preocupante que nuestras autoridades asuman que con subir los impuestos a la comida chatarra y a las bebidas azucaradas disminuirán las estadísticas sobre el sobrepeso, obesidad y la diabetes. En realidad, esta medida es recaudatoria: la Secretaría de Hacienda proyectó recolectar más de 21 mil millones de pesos por el impuesto a las bebidas azucaradas, y dudamos que estos ingresos se canalicen a programas preventivos, de detección temprana, control y tratamiento de sobrepeso, obesidad y las enfermedades crónicas asociadas a ellas.

Ante estas cifras alarmantes, es urgente y necesario proponer a las autoridades estatales de salud, a las autoridades educativas, a los sectores productivos e instituciones educativas de nivel superior, a realizar un análisis y una evaluación de los programas sobre estos padecimientos para evitar, en primer lugar, que nuestra niñez padezca estas enfermedades. En esta coordinación se impone, desde luego, incluir a los padres de familia.

Por nuestra parte, hemos tratado de que el H. Congreso del Estado legisle en tiempo y forma leyes que coadyuven a tener el marco jurídico apropiado para que los sinaloenses tengan una vida más sana y productiva. Prueba de ello es que el 24 de junio de 2014 presentamos una Iniciativa con Proyecto de Decreto de Ley que crea el Instituto para la Prevención, Tratamiento y Control de la Diabetes Mellitus del Estado de Sinaloa; asimismo, el 24 de febrero de 2015 presentamos la Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se expide la Ley del Sistema para la Prevención y Atención Integral de la Obesidad del Estado de Sinaloa. Sin embargo, ambas iniciativas se encuentran en la congeladora del Congreso local.

Gracias, feliz año 2016 y que pasen una excelente semana.