La negociación, el diálogo, el trato civilizado, la construcción de consensos, la confrontación razonada de los puntos de vista opuestos, la tolerancia, el empleo de argumentos y no de acciones autoritarias y represivas, nos rescatan como seres humanos, nos dignifican frente al adversario y frente a la sociedad, expuso.
La democracia, abundó, no es un concepto que se agota en los procesos de elección de los representantes populares en el gobierno, o en el ejercicio del poder público; es una forma de vida que se traduce en una participación activa y sistemática de las mayorÃas en las decisiones que transforman la estructura social y en la cual las minorÃas gozan de los derechos de representación y organización necesarios para defender sus ideas y el contenido y el valor de tales determinaciones.
En el PAS consideramos, dijo, que la democracia participativa debe ir más allá de la recuperación, por parte del pueblo, de su posibilidad de influir en la toma de decisiones; en realidad, se trata de un concepto en permanente transformación que debe extenderse, como sistema de vida incluyente y corresponsable, a mayores oportunidades en lo polÃtico, en lo social, en lo económico y en lo cultural.
Para el Partido Sinaloense, la democracia debe ser un sistema en movimiento constante, hacia formas cada vez más incluyentes de representación polÃtica y conducción gubernamental, por eso es necesario lograr que los principios que le dan forma y contenido penetren en las conciencias de los individuos y en las prácticas institucionales. La democracia debe manifestarse en todas sus modalidades, debe ser directa, participativa y pluralista, en suma, debe consolidar el nuevo Estado democrático, finalizó.